viernes, 3 de diciembre de 2010

Vida.


Y no cabe ninguna duda de que todavía me quedan palabras para ti. De hecho estoy segura de que es posible expresar todo lo que siento, las palabras más difíciles ya las hemos encontrado. Y se me ocurren muchas más pero me las guardaré para las diecinueve vidas que nos quedan por vivir.

Hush

En algunas ocasiones nos quedamos en silencio porque tenemos tantas cosas que decir que a veces es mejor no decir nada, o por miedo a decir algo de lo que después puedas arrepentirte, miedo a la sinceridad a decir todo lo que piensas, a que los demás puedan juzgar tus sentimientos por ello.
Pero el silencio es un espacio vacío, algo donde todas las palabras que no queremos decir se guardan, donde se esconden los sentimientos. A veces esos pensamientos ocupan la mitad de tu tiempo, mañanas llenas de ilusiones, tardes repletas de recuerdos fascinantes. Y cuando no es así estos recuerdos hacen que deriven en noches de tristeza.
Mi estado de ánimo, mis ganas de sonreír, mi existencia, mi afán por saber que tú has cambiado el ritmo de mi vida. Los pensamientos que antes aparecían y renegaba ahora son los que aparecen inconscientemente. Son mucho mejores e incluso en ocasiones hacen que el tiempo se consuma cuando están en mi mente, involuntariamente aparecen y en un instante me trasladan con ellos y me pierdo durante varios minutos.
Estoy completamente segura de que la felicidad es lo que más abunda en mi vida ahora mismo. He conseguido lo que me he propuesto hasta ahora y lo único que me queda es luchar por lo que tengo, con las pequeñas dificultades que ello propone.
En ocasiones no es fácil, pero hay una única razón que me mantiene siempre con seguridad sobre mis propósitos.


lunes, 22 de noviembre de 2010

Sabes a zumo de naranja recién exprimido.

Estoy así tan bien. Con tus abrazos y tus besos, un día por la mañana, en mi cama. Tus dedos recorrían mi cuerpo y nuestros cuerpos no se separaban. Entraba luz por la ventana y por debajo de la puerta. Se podía ver la perfecta habitación por la tenue luz del televisor. Pero la habitación estaba en silencio, solamente nosotros le poníamos sonido. 
Me besabas, ME AMABAS.





lunes, 15 de noviembre de 2010

Hoy ya no tengo ganas de escribir, me puede el sueño. Pero teniéndote a mi lado puedo hablar contigo toda la noche... 
Me siento perfecta a tu lado y todo lo que dices me parece imprescindible. Tú me susurras un "prométeme que te quedarás conmigo". Yo te demuestro que eres mi cielo, mi vida. De algún modo te demostraré que la razón está después de ti. Nunca pensé que diría esto, nunca pensé que ahí estarías tú. 
Recorres mi cuerpo con tu dedos, me abrazas con brío. Mientras yo expreso un travieso "cariño, así no vamos a dormir", tú me abrazas con más fuerza y me prometes una noche de las que no se olvidan nunca.
Suspiramos. Buenas noches, vida.

viernes, 12 de noviembre de 2010

Sucesos necesarios


Al darle un mordisco a aquella galleta bañada en chocolate por fin tenía la sensación de que todo iba a salir bien. En realidad tampoco es que pensase eso, verdaderamente creo que en ese momento no pensaba, aún así, con la mente en blanco sucedió. En ocasiones, cuando nos perdemos en el miedo y la desesperación, en la rutina y la constancia, en la desilusión y la tragedia, habría que dar gracias a esas galletas bañadas de chocolate. Y, afortunadamente, incluso cuando no hay galletas nos puede reconfortar una mano conocida acariciándonos. O un gesto amable y cariñoso. O un apoyo sutil. O un abrazo tierno. O unas palabras de consuelo. Y no olvidemos las canciones en inglés, las llamadas que duran horas, los tapones para los oídos, las tilas, la repostería que sobra, los amigos, las despedidas, las sensaciones más satisfactorias, los secretos susurrados, los chicles de menta, las verdades más absurdas, las mentiras más reales, las películas que hacen llorar, y, tal vez, algun que otro cuento. Y hay que tener en cuenta que todas estas cosas, los matices, las anomalías, que creemos que no son más que complementos en nuestras vidas, están presentes por una causa mucho mayor . Están para salvarnos la vida. Sé que la idea resulta extraña, pero es la pura verdad.

jueves, 4 de noviembre de 2010

Even the wind can separate

Tuve tanto miedo, miedo a perderte, puede que esa intranquilidad siga dentro de mí pero ya no es tan fuerte como antes. Pensé que cualquier cosa podría hacer que todo se terminase, pero cada día se ha ido haciendo más fuerte con cada beso, con cada suspiro, con cada sentimiento. Pensé que si venía una y te decía cualquier estupidez la querrías a ella, que si otra te besaba la querrías a ella y que si otra te amaba la querrías a ella también. Pero no, ahora estoy demasiado segura de que no eres de esos. YO soy la única que te dice cosas estúpidas, yo te quiero y yo te amo. 
Sabes que lo único que te he pedido con insistencia es que me quieras. Y si quiero algo más, que todo esto, pues no me importaría establecer una discusión de la tontas. Y es que lo mejor que podemos hacer es seguir juntos como hasta ahora ¿cómo vamos a estar mejor sino?, y si estamos es  por que sí, porque tu eres mío y yo soy tuya. Y si algún día quisiese renunciar, tendría que renunciar a mañanas, tardes y noches contigo, renunciaría a semanas y  fines de semana llenos de besos, renunciaría a lo importante que me has hecho sentir, a todo lo que he pasado a tu lado y a lo que nos queda por pasar. Porque todo esto es demasiado y nunca podría perdonarme el perderlo.