domingo, 13 de noviembre de 2011

Nunca te vayas, quédate para ver mis arrugas.


Tendría que morirme si no te tuviese para mí, me arrastraría por el suelo con un inmenso dolor, sin poder levantarme y poco a poco me apagaría. Pero por suerte te tengo y quiero vivir contigo para siempre, todas las vidas que se nos pongan por delante, cada día al máximo y sin olvidar cada uno de los anteriores para recordar así toda la felicidad acumulada, toda esa magia que jamás desaparecerá formada por cada uno de esos días y que al pensar en ellos recordaremos como poco a poco hemos llegado a convertir todo ese tiempo en una vida.

Y como quieres vivir conmigo para siempre te he regalado mi tiempo y como mis sonrisas, mis besos y mis palabras se han quedado cortas, te estoy regalando mi vida que es lo que más feliz me hace, saber que hay un motivo por el que levantarse cada mañana. Y como merezco levantarme cada mañana entre tus brazos, déjame seguir demostrándote que soy la única, que soy quien te merece que soy quien te ama como nunca nadie lo ha sabido hacer.
Te amo.

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